lunes, 9 de marzo de 2009

Cuento de Abuelita

Fernanda, este cuento te lo mando tu abuelita Lourdes.

EL ARBOL DE UN HERMOSO BOSQUE. 

PARA FER.

MARZO 2009.

Había una vez un hermoso, y frondoso árbol en medio de un bosque, que estaba a la orilla de un apacible y cantarín río, que corría dulcemente llenando de frescura y mojando las raíces de los árboles que a su vera se encontraban.

El árbol había crecido fuerte, sano, tomando de la tierra los nutrientes para desarrollarse, para tener sus hojas de un verde profundo, bien adheridas a su tronco, las ramas se extendían dando una refrescante sombra, para los paseantes que se detenían a observarlo, era tan hermoso, atraía su tronco grueso, por donde corría la savia que nutría a cada una de sus ramas y a cada una de sus hojas, se sentía seguro de su galanura.

Los pájaros se disputaban sus ramas para hacer, a cual más, el mejor nido que hubiese existido, había carpinteros, había gorriones, hasta un pequeño colibrí había ganado una rama pequeña para anidar.   Era una convivencia fantástica, cuando al amanecer, sorprendidos por los apenas rayos del hermoso sol, cantaban alegremente cada uno su trino, que llenaba de alegría al bosque.

Un día, se descubrió una diminuta, pero hermosa hoja  que empezaba a crecer, maravillado por tan gran acontecimiento, decidió no perderse ningún momento de su crecimiento, a penas estaba brotando y la miro, y le gusto tanto que extasiado quedo de la perfección que existía en esa pequeñez.

Todos los días, al sentir el primer rayo de sol y el rocío que bañaba sus hojas, de inmediato volteaba la mirada para ver el avance en el desarrollo de su pequeña hoja.  Que hermosa era!!! Se decía constantemente, hoy ya tiene un poco más de color, creció un milímetro más, veía como el viento la mecía, cómo disfrutaba de la calidez del sol, cómo pequeñas gotas de rocío vencían la frágil hoja.

Así, durante mucho tiempo, vio crecer su hoja, como fue cambiando de tonalidad, como fue creciendo e integrándose a la vida diaria del árbol, disfrutó del trino de los pájaros, vio bajo sus ramas pasear a innumerables  parejas,  a deportistas, disfrutar a los ancianos sentarse a su sombra para recordar, para añorar, para dormitar,  a solitarios caminantes, a oficinistas descansar de su rutina.

Un día de tantos, sorprendió a un par de enamorados declararse su amor, empezar una nueva vida, abrazarse amorosamente y prometerse apoyarse y triunfar.  

Para ellos era un paso obligado, por el árbol,  hacia su hogar, ahora ya casados los escuchó hacer planes para hacer crecer su amor a través de un bebe. Con el correr del tiempo  hablaron de la fragilidad del pequeño recién nacido, la forma en que iba creciendo, tomando nutrientes de su madre, los oía sorprenderse de los avances que tenía… “ahora ya duerme menos, juega más, como ha crecido, como toma un color hermoso, como se fortalece cada día con la leche que toma…”

Al oírlos, el árbol pensaba…no importa que seas hoja, pájaro, caracol, borrego, vaca, bebe, a todos los padres nos llena de orgullo estar atentos a descubrir lo maravilloso de la vida en el desarrollo de nuestros descendientes. 

Y al pensar, un suave viento mecía sus hojas, como estando de acuerdo en ese pensamiento…y los pájaros trinaban al oír piar a sus polluelos, y los colibríes hacías mover sus alas sosteniéndose en el aire, y un borrego balaba  y una vaca mugía, y la pareja enamorada con su hijo en brazos, sonreía.

Colorín colorado…este cuento se ha acabado 

ABUELIKI que te ama.

No hay comentarios: